domingo, 10 de agosto de 2008

Una vez más

No entiendo lo que siento, pensé que era una confusión y que simplemente al pasar el tiempo este sentimiento raro terminaría. Hoy después de mucho tiempo me hablaste, no pude mirarte a los ojos. Quería decirte todo lo que llevo a dentro pero, las imágenes que viví aquel tiempo atrás no me lo permitieron. El cabello sobre tu rostro, tus palabras seguras y llenas de confianza, no has cambiado nada. Sigues cautivando todo a tu alrededor. Pensé que no me notarias y dos minutos más tarde estabas justo atrás mío. Mi respiración se acelero, mis manos no encontraron un lugar donde posarse, mis pies no paraban de moverse, quería salir corriendo. Desee mirarte fijamente y mostrarme segura pero, no lo conseguí. Tal parece que nuevamente lograste estremecerme con una sonrisa. Espero que algún día cuando te vea nuevamente, mis tontos recuerdos me permitan mirarte con tranquilidad y sonreír. Buscando remediarlo, te busque. Otra vez como aquel día en aquel coliseo te encontré, estabas con ella. Mi corazón se derrumbo por segunda vez. No estoy segura de poder soportar aquel dolor nuevamente. Escuche que las mujeres viven por amor pero, en realidad creo que si así fuera nunca podríamos vivir tranquilas. Viviríamos preocupadas por agradarle a quien amamos y en realidad la vida debería ser más que eso. Si bien deseo tu felicidad espero encontrar también la mía y de alguna manera olvidarme que algún día pretendí agradarte.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Extraña sensación

Han transcurrido varios días desde que escribí en aquella libreta, esa noche que parecía ser la más fría de todas y en la que me encontraba sola. Supongo que cuando te sientes confundido y triste, muchas veces, no sabes si lo que escribes te ayuda a desahogarte o solo empeora las cosas. Aquel día, todos los pensamientos que flotaban en mi mente parecían vacíos y llenos de dolor, no entendía cual era el origen de aquel sentimiento oscuro que recorría mi habitación. Mi mirada se tornaba perdida, no tenía fuerzas para respirar, solo deseaba desaparecer y que de alguna manera todo lo que sentía acabara por unos segundos, más no fue así. Los días siguientes se tornaron de un color gris y la sonrisa que todas las mañanas se formaba en mi rostro desapareció. De pronto, los sueños que guardaba como un tesoro en mi corazón se tornaron lejanos, como si alguien los hubiera robado y hubiera dejado un inmenso vació en mí. Por primera vez en mi vida, parecía que no tenía una razón para vivir, sonreír o soñar. Todo lo que me rodeaba parecía ser un espejismo, al cual no tenía acceso y se alejaba con el transcurrir del tiempo. Las lágrimas recorrían mi rostro, una tras otra caían rápido y sin hacer ni un solo sonido lloraba. El dolor era insoportable. Sentí por unos segundos como una carga pesada caía sobre mí y no tenía la oportunidad de hacer algo. Me dirigí lentamente a mi ventana, mire como buscando la respuesta en las estrellas, más parecía que era imposible entender lo que ocurría. Un ruido surgió de repente, la puerta se abrió y entro con el rostro preocupado. Tuvimos varias horas para hablar, había guardado muchas cosas en mí interior y era el momento de decirlo todo. Parece fácil decirlo pero, en realidad fue lo más difícil que hice en mucho tiempo. Ahora entiendo que por más dolor que sienta, hay alguien que se interesa en mí y que realmente quiere lo mejor. Y aunque muchas, no logro comprender como hace las cosas, se que siempre esta a mi lado y con una sonrisa me acompaña cada día.